Ser estudiante universitario es una experiencia única, donde nos retamos a experimentar diversas situaciones emotivas en nuestra vida, nos permitimos conocer personas nuevas, involucrarnos con temas que antes no sabíamos que existían, así mismo, comenzamos a rechazar formas de comprender el mundo que no sintonizan con nuestra personalidad y las formas en las que queremos existir. En general, comenzamos a enrutar nuestro proyecto de vida a algo mucho más grande. De alguna manera, la universidad nos permite darle sentido a nuestra vida desde diferentes dimensiones, y considero que esto es lo más lindo de la universidad.
Sin embargo, estoy seguro de que cuando uno se enfrenta al reto de estudiar una profesión universitaria debemos hacerlo pensando en dos principales elementos, que en mi opinión son indispensables para que este proceso sea exitoso, y son: la pasión y el enfoque de realidad, este segundo al entender que la profesión que vamos a estudiar debe permitirnos vivir de ella.
Hablo de la pasión, porque estoy más que convencido que cuando alguien estudia Trabajo Social sin pasión tiene muchas más posibilidades de aburrirse en la carrera, y cuando hablo de pasión en esta etapa de estudiante, lo digo sobre todo como la oportunidad de dejarse flechar por la magia de esta profesión-disciplina, de descubrir su historia, sus retos, los caminos ya transitados y los que son necesarios transitar.
Y cuando menciono el tema de que el Trabajo Social como profesión nos debe permitir vivir de ella, es porque uno no estudia Trabajo Social por amor al arte, ni mucho menos porque seamos buenas personas o queramos llegar a serlo, sino, porque queremos mejorar nuestra calidad de vida y la de nuestros seres queridos, al mismo tiempo que ejercemos una profesión que busca el bienestar de los sujetos desde una perspectiva de justicia social.
Así que el Trabajo Social debemos estudiarlo con una postura crítica, pero, también, debemos verlo como nuestro negocio, como la posibilidad de permitirnos vivir de manera digna a partir del ejercicio de la carrera que decidimos estudiar. No es cierto que estudiar Trabajo Social no sea rentable, de hecho, es una de las profesiones sociales y humanas en Colombia con más oportunidades laborales, y esto lo digo por conocimiento de causa, ya que lidero el programa ConvocLAB de la Fundación Socialwu, en el cual entre el 2023 y 2024 se han compartido más de 2.600 oportunidades laborales en Colombia, de las cuales el 70% requerían perfiles donde las y los profesionales de Trabajo Social son pertinentes.
Le comparto el enlace al canal de WhatsApp de ConvocLAB donde se comparten las oportunidades profesionales.
A continuación, le voy a compartir 10 consejos que todo estudiante de Trabajo Social debería aplicar en su proceso de formación, esto si desea hacer de su paso por la universidad una oportunidad para trazar el inicio de una excelente trayectoria profesional:
Consejo 1: Hay que creernos el cuento
Elegir estudiar Trabajo Social requiere un gran acto de valentía, porque a pesar de que nuestra profesión lleva más de 100 años de existencia y esté presente en casi todo el mundo aún no es una profesión ampliamente reconocida. De hecho, hay un gran número de personas que no saben que Trabajo Social es una carrera que se estudia en la universidad. Muchos siguen creyendo que hacer Trabajo Social es simplemente hacer buenas obras de caridad o voluntariado y ya.
Lo anterior implica que como estudiantes de Trabajo Social debemos ser los primeros en creernos el cuento de que elegir esta profesión es una buena elección. Si nosotros mismo no nos apropiamos de lo importante que es nuestra profesión nadie lo va a hacer por nosotros. Necesitamos convertirnos en los mejores divulgadores de lo que sí realmente hace el Trabajo Social como profesión-disciplina, nos guste o no, somos nosotros quienes debemos educar a los demás sobre lo que estudiamos, no es lo ideal, pero si lo hacemos se nos van a facilitar un poco más las cosas.
Este proceso de educación debe iniciar por nosotros mismos, no podemos esperar a terminar la carrera para saber de qué se trata nuestra profesión, debemos adelantarnos e ir encontrando una forma sencilla de hacerle entender a los demás qué es lo que hacen los profesionales de Trabajo Social, esto mientras vamos encontrando nuestra propia forma de definirla. Lo segundo que debemos hacer es educar a nuestra familia y personas cercanas y finalmente con cualquier otra persona que nos hagan las típicas preguntas: ¿Qué es el Trabajo Social? ¿Qué hacen?
Le dejo por acá otro artículo que escribí sobre mi definición de Trabajo Social.
Consejo 2: La universidad solo representa el 20% de todo lo que debemos aprender sobre el Trabajo Social
A pesar de que hay muchos que no están de acuerdo conmigo, como mentor en empleabilidad y marca personal que ha acompañado a través de proceso socioeducativos colectivos e individualizados a más de 200 profesionales, cada día estoy más convencido que la universidad solo representa el 20% de lo que realmente debemos aprender.
Para mí la universidad representa un gran encuentro con los fundamentos de nuestra profesión. Pero el otro 80% lo debemos aprender por nuestra cuenta enfrentándonos al ejercicio profesional. Al entender esto, es más fácil asimilar que no podemos pensar que con lo que aprendemos en la universidad va a ser suficiente para enfrentarnos al mercado laboral y a las diferentes dinámicas sociales complejas en las que vamos a intervenir. Entre más rápido aprenda esto se va a evitar algunos dolores de cabeza.
Consejo 3: El conocimiento transciende las aulas, hay que ir a buscarlo
En línea con el consejo anterior, es importante reconocer que lo aprendido en la universidad es supremamente valioso pero no suficiente, es necesario aceptar que aunque tengamos profesores altamente cualificados nunca va a ser suficiente lo que se enseña en las aulas de clase, así que es deber de las y los estudiantes de Trabajo Social que busquen ampliar sus conocimientos en otros escenarios de aprendizaje tales como: semilleros de investigación, grupos de estudio, voluntariados profesionales, creando proyectos propios, haciendo procesos autónomos de investigación, participando en procesos comunitarios, acciones colectivas y procesos populares y políticos.
Ya es momento de comprender que el conocimiento no solo habita dentro de las universidades, hay otros conocimientos que son fundamentales para las y los profesionales de Trabajo Social, y es responsabilidad de las y los estudiantes hallarlos e incorporarlos en su proceso de formación. El estudiante de Trabajo Social debe cultivar su curiosidad por el conocimiento desde el día uno que inicia la carrera y nunca debe permitir que dicha curiosidad se apague.
Consejo 4: Es necesario habitar la universidad, convertirla en nuestra mejor aliada
Independiente si se está estudiando Trabajo Social en modalidad presencial, a distancia o 100% virtual, o en una universidad pública o privada, es supremamente valioso que nos apropiemos de todos los beneficios que nos aporta la universidad, usando, por ejemplo, de manera adecuada los diferentes programas y proyectos del área de bienestar universitario, así como también las bibliotecas, las oportunidades de becas, intercambios internacionales, oportunidades de laborar en las mismas instalaciones de la universidad. Pero, también, esto de habitar la universidad tiene que ver con disfrutar de las actividades culturales, recreativas y demás eventos que se realicen, así como también de los procesos de movilización y acción colectiva que se gesten en el contexto universitario. Todo esto potencia la forma de percibir el mundo de una manera creativa y crítica.
Consejo 5: Hay que leer y leer mucho
El Trabajo Social es una profesión-disciplina que pertenece a las ciencias sociales y humanas, y por lo tanto es necesario leer a demasiados autores, teorías y metodologías que nos permitan adquirir conocimientos de las diferentes maneras en las que podemos comprender, actuar e investigar lo social. Y cuando hablo de leer no basta con solo enfocarse en hacer los resúmenes o ensayos que solicitan los profesores, implica ir más allá, explorar a diferentes autores y disciplinas.
El secreto de construir una narrativa “propia” y con fundamento está en la capacidad que tengamos de poner a dialogar y debatir diferentes teorías. También, es importante tener presente que, aunque el Trabajo Social es una profesión de las ciencias sociales y humanas, no podemos quedarnos con solo conocimiento de estas ciencias, es importante explorar aportes desde otras ciencias como las exactas, médicas o administrativas, y así mismo, hay que romper las fronteras de los idiomas, ya que hay que aventurarse a descubrir a otros autores que no generan conocimiento en nuestro idioma materno.
Consejo 6: Hay que leer y leer mucho a otros colegas de Trabajo Social
A diferencia de hace algunas décadas atrás, hoy en día ya no tenemos el problema de no contar con suficientes autores e investigadores que sean Trabajadores y Trabajadoras Sociales de formación. El Trabajo Social está presente en 150 países, lleva más de 120 años de historia y hay millones de profesionales que están generando conocimiento desde y para el Trabajo Social.
Contamos con demasiados libros, revistas especializadas y artículos científicos que esperan ser leídos, y así mismo, existen programas de pregrado, maestría, doctorado y posdoctorado en Trabajo Social donde se generan discusiones importantísimas que debemos procurar conocer. Es un deber ético-político de todo estudiante y profesional de Trabajo Social leer a sus colegas, aprender de su historia y comprender sus propias apuestas teóricas y metodológicas. No se aprende a ser profesional de Trabajo Social solo leyendo a psicólogos, sociólogos, antropólogos, economistas, historiadores, etc.
Consejo 7: Identifique referentes de Trabajo Social y aprenda de ellos
En línea con el consejo anterior, hoy en día hay demasiados profesionales de Trabajo Social alrededor del mundo que han hecho y están haciendo procesos de investigación supremamente interesantes, así como también liderando procesos de intervención y gestión social que marcan la diferencia para diferentes poblaciones y contextos sociales, culturales, económicos, políticos, educativos, tecnológicos y ambientales. Identificar estos colegas y asumirlos como referentes posibilita ir estableciendo una conexión con futuros campos de acción profesional e intereses temáticos para el ejercicio de la carrera. Debemos permitirnos aprender de aquellos que ya vienen trabajando en propuestas de alto impacto.
Consejo 8: Aprenda otras habilidades
Ya no es un secreto para nadie que estamos viviendo una época de cambios revolucionarios, que el presente y el futuro del mundo del trabajo está agitado por todas las innovaciones tecnológicas que están emergiendo de la Cuarta Revolución Industrial. La inteligencia artificial, el internet de las cosas, la robótica, la nanotecnología y otras más están transformando a la sociedad, así que es deber de las y los estudiantes de Trabajo Social comprender que si no se permiten aprender de todas estas tecnologías y nuevos conocimientos se están arriesgando a no estar lo suficientemente cualificados para el mercado laboral actual y futuro, que cada día se hace más exigente y competitivo. Así mismo, es fundamental adquirir conocimientos y habilidades sobre gestión de proyectos, análisis de datos y nociones de finanzas. Todo esto configura los retos del Trabajo Social como profesión del presente y el futuro.
Le dejo por acá un artículo que escribí sobre el Trabajo Social como profesión del futuro y otro sobre la importancia de que las y los profesionales de Trabajo Social aprendan gestionar proyectos.
Y si desea aprender a gestionar proyectos sociales, le invito a ver el brochure del curso que cree, el cual surge de una sistematización de más de 8 años de expeirencia gestionando proyectos.
Consejo 9: Comience a adquirir experiencia profesional antes de graduarse
Acá es importante aclarar la diferencia entre experiencia profesional y experiencia laboral. Resulta que la experiencia profesional es toda aquella donde se pone en práctica un conocimiento especializado derivado de una profesión con o sin remuneración de por medio. Mientras que la experiencia laboral siempre tiene de por medio una remuneración, pero no significa que sea exclusivamente ejerciendo una profesión.
Así que las y los estudiantes de Trabajo Social pueden iniciar a vivir experiencias relacionadas directamente con su profesión donde vayan aplicando los conocimientos que van adquiriendo en la universidad, algunos ejemplos son: voluntariados, semilleros de investigación, proyectos de emprendimiento social, procesos comunitarios, proyectos sociales propios, entre otras.
Por ejemplo, cuando yo estaba cursando tercer semestre de la universidad inicié un proyecto social con los niños y niñas del barrio donde vivía y con el tiempo este proyecto se convirtió en una fundación. En este proceso yo puse en práctica todo lo que aprendía en la universidad y adquirí otros conocimientos, lo cual me ayudó demasiado a conseguir mi primer empleo como profesional cuando me gradué, porque tenía experiencia demostrable diferente a las prácticas que se realizan en la universidad.
Consejo 10: Inicie a fortalecer su marca personal
El peor error que cometen los estudiantes de Trabajo Social es pasar como invisibles los 4 o 5 años que dura la carrera. Es importante comprender que hoy en día es supremamente ganador comunicar de manera estratégica las habilidades, conocimientos y experiencia que se tiene, porque de esta manera logramos ser recordados y tenidos en cuenta en procesos que suman a nuestra trayectoria profesional. Ser invisibles es algo que no podemos permitirnos en las dinámicas actuales de este mercado laboral y la marca personal es la mejor estrategia que podemos implementar.
Le recomiendo estos artículos que he escrito sobre marca personal y Trabajo social: 1, 2, 3, 4 y 5.
A modo de cierre
Estudiar Trabajo Social es mucho más que cumplir con un pensum académico y obtener un título universitario. Es embarcarse en un proceso de transformación personal y profesional que requiere valentía y pasión. Los diez consejos que he compartido no son simplemente recomendaciones académicas, son una invitación a que cada estudiante asuma su formación como un proyecto de vida integral.
Debemos entender que ser profesional de Trabajo Social en el siglo XXI implica romper con viejos esquemas y estereotipos. Ya no podemos conformarnos con ser «buenos profesionales», necesitamos posicionarnos como profesionales altamente cualificados, críticos, propositivos y capaces de generar transformaciones sociales reales y medibles. Esto solo es posible si desde el primer día de universidad decidimos ser protagonistas activos de nuestra formación.
La universidad, como lo mencioné, representa apenas el 20% de lo que debemos aprender. El otro 80% está en nuestras manos: en la curiosidad que cultivemos, en los libros que decidamos leer más allá de lo obligatorio, en los proyectos que emprendamos, en los referentes que identifiquemos, en las habilidades adicionales que desarrollemos y en la experiencia que comencemos a construir desde temprano.
El mercado laboral actual y futuro nos exige profesionales versátiles, innovadores y conscientes de las transformaciones tecnológicas y sociales que están ocurriendo. No podemos darnos el lujo de graduarnos como profesionales del siglo XX para trabajar en un mundo del siglo XXI. La Cuarta Revolución Industrial, la inteligencia artificial, la gestión de proyectos, el análisis de datos, todo esto debe hacer parte de nuestro arsenal profesional.
Finalmente, quiero insistir en algo fundamental: debemos creernos el cuento de que el Trabajo Social es una profesión rentable, digna y con múltiples oportunidades laborales. Los datos que manejo desde ConvocLAB lo confirman, pero más allá de las cifras, está nuestra responsabilidad de posicionar la profesión desde la excelencia de nuestro ejercicio profesional.
Mi invitación es que no pasen por la universidad como espectadores. Habítenla, aprópienla, disfrútenla, pero sobre todo, úsenla como plataforma para construir la trayectoria profesional que sueñan tener. El Trabajo Social necesita profesionales apasionados, críticos, competentes y orgullosos de lo que hacen.

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