Podemos resumir que los proyectos nacen porque las personas, los colectivos, las comunidades o las organizaciones manifiestan la necesidad de dar respuesta a un problema que les aqueja. De esta manera, vamos a comprender que:
(…) un problema puede estar asociado con la calidad, cantidad, acceso y oportunidad de los bienes o servicios ofrecidos a una comunidad y que afectan su calidad de vida; una situación de carencia, deficiencia o exceso; la presencia de un factor indeseado; una necesidad que debe ser satisfecha; una dificultad que debe ser superada; un fenómeno que debe ser identificado; o una potencialidad que debe ser desarrollada, y que tiene lugar en un contexto determinado (Candamil-Calle & López-Becerra, 2003, p. 25).
Como gestores de proyectos, lo más importante en el proceso de diseño de proyectos siempre será desarrollar un diagnóstico que nos permita conocer de cerca la naturaleza del problema.
En este punto es importante recordar que para el caso del Trabajo Social el concepto de diagnóstico no es nuevo, de hecho, hace parte de manera estructural de la matriz epistémico-metodológica de la disciplina.
Como los proyectos sociales son el principal tipo de proyecto en el que nos desempeñamos los profesionales de Trabajo Social, es pertinente comprender qué es el diagnóstico social, y para ello es preciso traer el concepto que proponen Aguilar Idañez y Ander-Egg (2001), donde van a mencionar que:
El diagnóstico social es un proceso de elaboración y sistematización de información que implica conocer y comprender los problemas y necesidades dentro de un contexto determinado, sus causas y evolución a lo largo del tiempo, así como los factores condicionantes y de riesgo y sus tendencias previsibles (…) (pp. 31-32).
Con lo anterior, se entiende que un diagnóstico es un proceso investigativo riguroso cuyo fin es comprender el problema al que se desea dar respuesta. Es por esto, que es valioso listar las cinco preguntas base que todo proceso de diagnóstico debe responder, las cuales son:
- ¿Qué está sucediendo?
- ¿Dónde está sucediendo?
- ¿Quiénes son los involucrados directos?
- ¿Hace cuánto tiempo viene sucediendo?
- ¿Qué acciones se han desarrollado?
Si bien es cierto que el diagnóstico puede responder a más preguntas, estas cinco son las más importantes al momento de plantear soluciones, porque nos dan información concreta sobre las posibles alternativas de acción.
Finalmente, es importante mencionar que no hay una única manera de hacer diagnósticos, ya que los diagnósticos pueden desarrollarse a partir de métodos de investigación cualitativos, cuantitativos y mixtos, así como también, se pueden emplear diversas técnicas y, en general, diversos desarrollos metodológicos. La forma como se diseña el diagnóstico va a depender de las características del sujeto que manifiesta la necesidad.
Referencias:
Aguilar Idañez, M., & Ander-Egg, E. (2001). Diagnóstico Social: Conceptos y Metodología (2.a ed.). Editorial Lumen, Humanitas. https://core.ac.uk/download/pdf/46751536.pdf
Candamil-Calle, M., & López-Becerra, M. (2003). Los proyectos sociales, una herramienta de la gerencia social (1.a ed.). Editorial Universidad de Caldas.

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