¿Trabajo Social genera Transformación Social?

¿Trabajo Social genera transformación social?

Al estar comprometido con la intervención, el Trabajo Social se posiciona como un campo de conocimiento que entrelaza a la técnica y la reflexión crítica, para generar una praxis que permita la formulación de alternativas que aporten a la trasformación de interacciones sociales complicadas. Es por esto, que la pregunta por la transformación social ha transversalizado el ejercicio profesional de las Trabajadoras y los Trabajadores Sociales de diversos campos de actuación, y ante esto, no existe una única respuesta, porque la transformación social es un proceso producto de muchos otros que van más allá de una práctica profesional. Es por esto, que la intensión de este texto no es brindar una única respuesta a este interrogante, la intensión es aportar a la reflexión desde una postura particular basada en la experiencia.

El Trabajo Social se configura y re-configura en la complejidad de las interacciones sociales. El Trabajo social, como profesión-disciplina de las ciencias sociales, tiene un compromiso de carácter histórico en su estructuración ontológica y epistemológica que lo compromete no sólo a estudiar las interacciones sociales, sino, a realizar procesos de intervención en ellas.

Cuando se habla de transformación social, se alude a un proceso de modificación estructural que compromete formas alternativas de actuar, pensar y vivir con respecto a una experiencia ya vivida. A diferencia del cambio, la transformación no es el traslado de un problema social a otro estado que permita la ejecución de otras acciones, dado que la transformación es la oportunidad de modificar por completo una estructura reflexiva y de acción de un sujeto, grupo social, comunidad, proceso organizativo, etc. En este orden de ideas, la transformación social, es la modificación estructural de las interacciones sociales.

La transformación social, es un proceso, es decir, que no surge de manera inesperada, sino, que se da por medio de un reflexionar profundo de lo ya acontecido; es decir que surge como producto del aprehendizaje. No es posible hablar de transformación sin pensar en el pasado o, mejor dicho, en la historia. No se puede transformar algo que no tiene motivo alguno para hacerlo, es necesario la existencia de un antecedente que motive dicho proceso de transformación. Es por ello, que la transformación implica mucho más allá que un cambio en la enunciación del problema social, ya que implica entender de manera diferente el significado de ese problema, pero sin olvidar lo que antes fue, porque de lo contrario se corre el riesgo de repetirlo.

Es importante entender, que la transformación social se puede generar desde un nivel micro a un nivel macro, para lo cual es valioso saber que dicho proceso puede ser de beneficio para quienes hacen parte de las dinámicas sociales o puede generar lo contrario; esto quiere decir, que es un proceso complejo, ya que comprende una interrelación de diversos aspectos para su desarrollo y resultado.

La transformación social, no es una categoría que surge en el mundo de la academia y mucho menos por una disciplina del conocimiento específica, su posibilidad de desarrollo varía de acuerdo a las intenciones y necesidades de los actores sociales involucrados. En el caso del Trabajo Social, de acuerdo con su construcción ontológica (bienestar social) y epistemológica (la cuestión social), se busca una transformación que este direccionada a generar posibilidades de bienestar desde marcos de justicia y equidad social. Esto comprende un actuar (intervención), una reflexión teórica (matriz teórica) y un análisis social-cultural-económico-político (contextualización), por parte de la o el profesional de Trabajo Social. Además, la transformación en el proceso de intervención de la o el Trabajador Social, está supeditada al tipo de caso que se está atendiendo, el contexto bajo el cual surge el caso y la apuesta ético-política de el o la profesional.

Al decir que la transformación social en el proceso de intervención depende del caso, se hace referencia a la naturaleza de la situación que se debe intervenir; es decir, que implica dimensionar el tipo de campo profesional al que corresponde, los actores involucrados, la gravedad o intensidad de la situación, las rutas que se deben acoger, entre otras características que permiten entender a qué tipo de situación se está enfrentando la o el profesional. Por ejemplo: un caso de abuso sexual, un proceso de organización comunitaria, manejo de un conflicto laboral, etc.

En cuanto a la contextualización, se refiere al análisis crítico del entorno bajo el cual se desarrolla la situación a intervenir, lo que involucra las dinámicas sociales, culturales, económicas y políticas, que configuran las interacciones de los actores involucrados, lo cual permite guiar al o la profesional en sus acciones. Hay que resaltar que en la contextualización, la visión institucional u organizativa bajo la cual opera el o la profesional del Trabajo Social es de suma importancia, porque es diferente el proceso de toma de decisiones desde, por ejemplo, una entidad estatal a una organización no gubernamental, ya que en cierta medida la segunda puede maniobrar mejor ciertas flexibilidades en procedimientos y formas de reflexionar.

En relación, a la apuesta ético-política del profesional, implica la toma de decisiones de la Trabajadora y el Trabajador Social por medio de su forma de entender y posicionar-se en el mundo, lo que compromete su formación académica y construcción histórica como sujeto y sujeta. Es por esto, que los procesos de intervención son tan diversos, porque de acuerdo al campo de acción, el contexto y la construcción paradigmática del profesional se determinan las formas de proceder, he ahí que ningún caso de intervención podrá asumirse de la misma manera que otro, ya que, por ejemplo, piensan y proceden de manera distinta un o una profesional que se posiciona desde una visión sistémica a otro u otra que lo haga desde la perspectiva socio-crítica. 

En este sentido, las posibilidades de generar transformación social en los procesos de intervención en lo social dependen en gran medida de cómo el o la profesional logra adaptar tanto la naturaleza del caso, el contexto y su postura ético-política a las verdaderas necesidades de las personas involucradas, donde se debe anteponer dichas necesidades ante cualquier cosa. Por ejemplo, si un o una profesional que ejerce en una institución educativa, se enfrenta a un caso de violencia basada en género hacia un joven de orientación sexual homosexual, por parte de sus compañeros de clase, la dirección, la planta docente y la familia, ahí es cuando el Trabajador o la Trabajadora Social debe actuar y permitirse aportar a la transformación de ese mundo social del joven, ya que la prioridad en este caso es el bienestar integral del joven. Ante una situación así, lo ideal es que el o la profesional inicié un proceso de acompañamiento al joven en alianza con otros profesionales del área psicosocial como la psicología, así mismo iniciar una campaña educativa enfocada a informar sobre los derechos de las personas con orientación del género y sexual diversas, proceso que debe involucrar a todos los actores de la institución y familia del joven, de manera que no se presente otro caso de discriminación.

En conclusión, las y los profesionales del Trabajo Social están llamadas y llamados a hacer de su quehacer posibilidades de transformación social que permitan gestar entornos de bienestar social desde marcos de justicia y equidad, lo cual conlleva un compromiso político por la vida, y una convicción de desafiar cualquier obstáculo en pro de dicha vida. Así mismo, comprende un reflexionar teórico e intervención social contextualizadas a las realidades de los actores sociales. Todo esto, configura una oportunidad de brindar al mundo escenarios más democráticos, justos y equitativos, que en últimas son pilares de la transformación social.  

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